Cortinas de Baño 

Las cortinas de ducha son una alternativa a las mamparas de ducha. Las ventajas que suponen frente a las mamparas son fundamentalmente tres: la primera es su sencilla instalación frente a lo que hay que hacer para instalar una mampara de ducha (medir, corta, cuadrar, sellar, fijar...); la segunda es una función decorativa, pues, aunque las mamparas han avanzado mucho, no ofrecen el nivel de personalización que sí tienen las cortinas y con el que es muy fácil combinarlas con el resto del cuarto de baño; por último, influye también el aspecto económico, ya que las cortinas son mucho más baratas que una mampara de ducha.


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Las cortinas de ducha parecen un elemento secundario, pero si nos faltan nos vemos atados de pies y manos, sin poder ducharnos a gusto. Y puesto que son importantes, hay que elegirlas de calidad.

De esta manera, las cortinas de ducha tienen una doble función en nuestro aseo: una de carácter útil: de evitar que el agua se extienda por el aseo al usar la bañera o la ducha; y otra, que tiene que ver con el aspecto más decorativo, pues es uno de los accesorios más vistosos dentro de la estancia. Existen cortinas de diferentes materiales y estilos que cumplen perfectamente esas dos funciones. Algunas se pueden lavar en la lavadora o cortar según la longitud deseada; y todas tienen un precio que seguro que entra en tu presupuesto.


Son un elemento del cuarto de baño que no necesita un mantenimiento demasiado estricto, a pesar de que algunos materiales de los que están hechas, como el plástico o el poliéster, se ven afectadas por la humedad. Lo mejor es ventilar muy bien el baño, sobre todo después de las duchas, y evitar darles tirones. En cuanto a la limpieza de estas, no se recomienda el uso de detergentes químicos. Mejor quitar las manchas con vinagre o con agua y bicarbonato.