Bisagras Vistas y Ocultas 

Podemos definir la bisagra como un herraje formado por dos piezas que están unidas entre sí por medio de un eje, de manera que, cuando estas están acopladas a dos elementos, posibilitan un giro del primer elemento respecto al segundo. Están formadas por dos planchas metálicas articuladas gracias a un pasador que permite su movimiento. Normalmente se emplean para tapas, ventanas o puertas de diversos tamaños.

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Existen muchos tipos de bisagras, pero basta con conocer las principales para saber comprar las que realmente necesitamos. Ahí van los más importantes. En primer lugar, las bisagras planas (también llamadas de librillo): son las más utilizadas para las labores de bricolaje debido a su sencillez y buen resultado. Suelen ir incrustadas en madera, pero pueden estar fabricadas con materiales muy diversos como aluminio, latón o bronce. Permiten un movimiento horizontal de derecha a izquierda. En estas se incluyen también las de piano, que son capaces de soportar mayores cantidades de peso.

En segundo lugar, las bisagras desmontables permiten ser desmontadas sin quitar los tornillos, simplemente extrayendo su eje central. Siguiendo, las reversibles permiten un giro de 360º a ambos lados, por lo que son muy útiles en los biombos, por ejemplo.

En un cuarto grupo se encontrarían las bisagras llamadas de vaivén. Se llaman así porque disponen de un muelle capaz de hacer que estas vuelvan después a su posición original. Las de vaivén cuentan con varios modelos: simple, de doble acción (además del muelle, tienen una apertura a cada lado. Las usan, por ejemplo, las puertas de las cocinas de los restaurantes) y las invisibles u ocultas (sirven para abrir dos tableros como si fuesen las dos páginas de un libro pero sin que se vea el nexo entre ambas).

Por último, existen bisagras de cazoleta, típicas de los muebles de cocina. Son capaces de cerrarse solas a partir de un determinado ángulo, ¡adiós a esas puertas entreabiertas de los armarios!