Braseros 

Sin lugar a dudas, el brasero es uno de esos aparatos eléctricos que nos transporta automáticamente a nuestra época de la infancia, a cuando estaba debajo de la mesa y te cubrías las piernas con el mantel o con la manta y te quedabas ahí con el calor. Pues bien, aunque ya han pasado unos cuantos años de esas escenas y parece que los braseros han ido desapareciendo poco a poco, siguen muy presentes en muchos hogares. Y es que el brasero eléctrico es uno de los aparatos más longevos que nos han acompañado hasta nuestros días.

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Este tipo de aparatos de calefacción suele ubicarse debajo de una mesa, cerca de los pies. Existen mesas especiales para la colocación de estos aparatos: las mesas camilla. Antes de comprar un brasero eléctrico, es necesario tener en cuenta cuánta potencia tendrá este, así como otros aspectos como, por ejemplo, los niveles de intensidad o calor, así como el número de resistencias del brasero. Además, es importante que cuente con algún sistema de seguridad, y que toda su estructura esté bien protegida.


A pesar de ser un invento de hace bastante tiempo y aunque tenga fieles competidores como los modernos sistemas de calefacción que pueden conectarse y desconectarse desde los teléfonos móviles, el brasero sigue siendo un fiel aliado contra el frío en las épocas de invierno. Entre las ventajas que presentan los braseros eléctricos, podemos decir que son seguros que otros sistema, ya que no usan gases o carbón. Además, el mantenimiento de estos es muy sencillo también, porque apenas se ensucian. Y lo mejor de todo es que cualquier persona puede tener uno en casa, porque son muy baratos. Eso sí, debemos tener el suficiente cuidado como para no dejarlos encendidos si no vamos a estar en casa o cerca de ellos, pues podrían calentar en exceso alguna zona cercana, como por ejemplo, una tela y provocar un incendio.