Radiadores Para El Hogar 

De cara a los futuros meses de frío en invierno, es importante que tengamos preparado nuestro hogar para poder crear una temperatura agradable en todas las estancias de la casa. 

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Para este fin, los radiadores juegan un papel casi imprescindible en la instalación de un sistema de calefacción completo. Y es que, aunque en el mercado existen múltiples sistemas para ello, incluso a lo largo de estos últimos años, más todavía, el radiador sigue siendo la competencia de todos estos avances tecnológicos.

Los radiadores se encargan de emitir y distribuir el calor procedente del agua calentada en una caldera o el calor procedente de una resistencia eléctrica, en el caso de que sea un radiador eléctrico. Como en el resto de sistemas de calefacción, dentro de los radiadores existen diversos tipos: de aceite, eléctricos, emisores térmicos, etcétera, pero hay uno que se alza por encima de los demás y es el que la mayor parte de las personas tiene en su casa: el radiador de agua.

Este tipo de radiadores tienen un mecanismo muy sencillo que es el siguiente: la caldera (que puede ser propia o general) calienta el agua a una temperatura bastante alta; una vez hecho esto, la transmite mediante las tuberías a los diferentes radiadores del hogar que, gracias al material transmisor con el que se fabrican, “irradia” el calor al resto de la estancia o, lo que es lo mismo, calienta el aire.

Este calor que procede de los radiadores asciende en la estancia y según se enfría desciende de nuevo para volver a ser calentado con el calor emitido por los radiadores. Ahora que ya conocemos el sistema, es más fácil comprender por qué los radiadores de agua son tan útiles y eficaces en espacios pequeños, como el salón, un dormitorio, el baño, etcétera.