Escaleras Domésticas 

Con cierta frecuencia en nuestro hogar necesitamos hacer ciertas tareas de altura a las que no llegamos sin usar una escalera, como por ejemplo, cambiar una bombilla, alcanzar algo que está en los cajones de la cocina, bajar la ropa de invierno del armario o hacer algún tipo de reparación. 


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Domésticas para profesionales y particulares

Por estas razones, casi todas las viviendas disponen de una escalera de trabajo para poder hacer frente a todas estas actividades de la vida cotidiana. Como ninguno de los trabajos es profesional, para realizarlos nos bastará con tener una escalera doméstica, generalmente de mano (y plegables) que son ideales para un uso temporal, ya que luego se guardan hasta que se vuelvan a necesitar y casi no ocupan nada de espacio.

Las escaleras domésticas pasan a ser un elemento fundamental para diferentes reparaciones y tareas que nos surgen cada día. Además de prácticas, es fundamental que nuestras escaleras domésticas sean también seguras. El factor de la seguridad es lo más importante a la hora de comprar una escalera, ya que estamos arriesgando nuestra salud.

Si elegimos una escalera menor a la que necesitamos, podemos encontrarnos con problemas. Por eso, antes de subirnos a ella debemos comprobar que la escalera es capaz de resistir nuestro peso. Los pesos máximos vienen indicados en la escalera y no deben superarse nunca por motivos de seguridad. Del mismo modo, es conveniente comprobar que la escalera se encuentra en buen estado y que no está demasiado vieja, puesto que los materiales con el tiempo se resienten y pierden eficacia.

Otro factor de vital importancia es que la escalera haya pasado las pruebas de seguridad determinantes: nunca debemos usar una escalera no homologada que hayamos adquirido en tiendas de garantía dudosa.