Estufas de Leña 

Las estufas que funcionan gracias a la leña son uno de los sistemas de calefacción que disfruta de más antigüedad y confianza, tanto es así que, aún hoy, se siguen usando estufas para calentar los hogares. Dentro de los combustibles que pueden hacer que funcione nuestra estufa, los combustibles sólidos son los más tradicionales y, en gran parte, los más utilizados. 

Leer más...

Más sobre Estufas de leña

Es cierto que desde las primeras estufas hasta los aparatos modernos de hoy ha pasado mucho tiempo y que se han incluido numerosas mejoras que hacen de ellas sistemas mucho más eficientes y lo que es más importante, más seguros. Aún así, las estufas y más concretamente las de leña son una gran elección para calentar nuestro hogar en los días más fríos del invierno. De la misma manera que con otros aparatos, es muy importante que antes de comprar una comprobemos cuáles son sus prestaciones y en qué grado se adapta a lo que nosotros necesitamos.

Uno de los primeros factores que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir una estufa de leña es que cuenten con la potencia adecuada, ya que una estufa demasiado potente va a radiar una temperatura demasiado alta. Tampoco debemos comprar la más grande o la más potente porque creamos que sea la mejor. La mejor estufa será aquella que vaya en consonancia con el uso que le vayamos a dar y, en especial, con el tamaño de la habitación.

Otro aspecto a tener en cuenta es el sistema mediante el cual se propagará el calor emitido por la chimenea. Distinguimos los dos siguientes:

  • Radiación: Este tipo de emisión emite un calor infrarrojo similar al del Sol. El calor de la chimenea se transmite directamente a los sólidos que conoce, dando la impresión de más calor eficiente, porque el aire es más frío.

  • Convección: Es la manera más rápida de calentar una estancia, pero también es más peligroso, sobre todo si tenemos niños en casa.

Para chimeneas y estufas, a pesar de que existen mecanismos accionados por acción de gases como el butano o el propano, la mayoría de usuarios se decanta por la madera y es que existen diferentes tipos, árboles, formas, etcétera, de manera que podremos encontrar aquel que se ajuste más a nuestras necesidades, además de buscar las mejores potencias y los rendimientos que necesitemos.

Y llegados a este punto nos asalta una pregunta que a menudo es difícil de contestar, es la siguiente: ¿Qué madera es mejor para quemar en nuestra estufa, chimenea, etcétera? Podemos hablar fundamentalmente de tres maderas que, además, tenemos a nuestra disposición en nuestro entorno:

  • Madera de pino: Es la menos recomendable ya que arde enseguida y se consume rápido. Sin embargo, también hay que decir que tiene una capacidad calorífica excepcional, y arde rapidísimo gracias a las resinas. Por ello es ideal para hogares especialmente fríos que necesitan calentarse rápidamente.

  • Madera de olivo: Es una madera muy basta y pesada, tanto que le cuesta arder, y se va quemando lentamente, dando un calor de fondo, reposado, de brasa. Aportará un calor suave, agradable y, sobre todo, de larga duración.

  • Madera de almendro: Sus características son bastante similares a las del olivo, con la peculiaridad de que a la hora de quemarse, desprende cierto aroma muy agradable.

  • Madera de encina y madera de roble: Son las más abundantes y de las más económicas. Son maderas que aguantan mucho tiempo al fuego dando un calor continuo pero que tardan en arder, por lo que se recomienda mezclarlas con un poco de madera de pino que arde rápido y con mucha potencia, de tal manera que le transferirá calor a estas y acelerará el proceso.