Casquillo 

Un plafón es una luminaria, generalmente de forma geométrica, que se instala en un techo con el objetivo de tapar la fuente de luz y los cables. Aunque puede ser halógeno, LED o fluorescente, sin duda los más habituales son los plafones de casquillo.

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En este caso, la pantalla o cristal esconde una bombilla tradicional, cuyo tamaño varía en función del que tiene el propio plafón y la potencia que este soporte.

Una de las ventajas principales del uso de plafones es la versatilidad de los mismos en cuanto a estilos de decoración: al fin y al cabo, se trata simplemente de  una pantalla, habitualmente de cristal, policarbonato o plástica, sobre la cual se pueden estampar o imprimir cualquier diseño que busquemos.

En función del lugar de la casa donde va a ir situado, buscaremos uno u otro estilo: generalmente, los plafones de  cocinas  y baño serán lisos, habitualmente en blanco o colores pastel, ya que se busca disfrutar de una luz muy blanca que genere la mayor luminosidad posible.

Si buscas un plafón de casquillo para otra estancia de tu hogar, puedes conjugar su diseño con la decoración de  esa habitación en particular, consiguiendo que todo el ambiente quede integrado y en armonía.

Por  ejemplo, en zonas de paso como el pasillo o los recibidores pueden quedar muy bien las pantallas de forma  adecuada al espacio (cuadrada o redonda para un recibidor, alargada para un pasillo) con una decoración neutra, generalmente figuras geométricas o flores, con detalles en un color acorde al espacio, no demasiado llamativos.

Otras estancias de la casa te permiten una mayor audacia a la hora de combinar estilos, colores y estampados: por ejemplo, los dormitorios de los niños y las habitaciones de juegos se benefician de los plafones con dibujos y colores infantiles.

En definitiva, un plafón de casquillo es una solución de iluminación y decoración muy económica, con la que podrás redondear la decoración de  tu hogar de forma sencilla.