Estufas Eléctricas 

Las estufas han sido uno de los métodos de calefacción más famosos a lo largo de los últimos dos siglos y, aunque ahora ya son muchas más las maneras que existen para calentar y mantener la temperatura idónea en las estancias de nuestro hogar durante los meses que dura el invierno, las estufas han sabido mantenerse dentro de nuestras casas. Esto ocurre sobre todo con la estufa eléctrica ya que es más segura que otros tipos de estufas porque esta no expulsa aire caliente que pueden recalentar objetos y provocar incendios.


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Sin embargo, aunque las ventajas de las estufas eléctricas son muchas, es necesario tener en cuenta que no tienen potencias demasiado elevadas, por lo que son una buena alternativa si pretendes calentar una estancia pequeña, como puede ser, por ejemplo, el baño, un dormitorio para las visitas, el despacho, etcétera. De este modo, si la colocas en un lugar cuyo tamaño sea el adecuado para la potencia de la estufa, por lo general funciona de manera más eficiente, mientras que otros factores a tener en cuenta son las características adicionales, el ruido, la seguridad y el coste.

Una cosa a tener en cuenta a la hora de comprar una estufa eléctrica es el tamaño de esta. El tamaño de la estufa debe de ir acorde, junto con la potencia, con el tamaño de la estancia, pues, si la estufa es demasiado pequeña o poco potente, no dará el calor suficiente y la habitación seguirá siendo fría. Tampoco es recomendable elegir una estufa con exceso de tamaño, ya que las estufas eléctricas más grandes utilizan más energía de la necesaria, suponiendo así un gasto importante en la factura de la luz. Ya sabidas estas cosas, lo más recomendable es elegir el dispositivo adecuado para el tamaño de la habitación. El tamaño de la unidad correcta asegurará la mayor comodidad, así como el ahorro de costes en la compra inicial y en la energía utilizada.