Deshollinadores Para Chimeneas 

Tener una chimenea es casi un lujo que podemos colocar en el salón de nuestro hogar, sin embargo; disponer de una chimenea en casa no es solo un placer, también conlleva muchas responsabilidades en cuanto a su mantenimiento, cuidado y limpieza. 

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El rendimiento y la eficiencia de la chimenea dependerá en gran parte de que reciba el adecuado mantenimiento y una periódica limpieza. Las tareas a realizar son diferentes según el tipo de chimenea o estufa y la frecuencia de la limpieza, tanto del conducto de evacuación como del quemador o el cristal, depende de la intensidad de uso de la chimenea y de la madera utilizada.

 

 

Una de las tareas más importantes para el cuidado de nuestra chimenea debe ser el deshollinado, es decir, la limpieza de los tubos de salida dispuestos para que se marchen los humos y así asegurar que el tubo está despejado y la evacuación es correcta. El deshollinado es una tarea de vital importancia para garantizar nuestra seguridad y la del resto de personas que viven en nuestro hogar ya que la acumulación de creosota, que es un tipo de alquitrán muy inflamable, puede provocar un incendio en la vivienda.

 

 

Existen dos tipos de deshollinado: el químico y el mecánico o manual. El primero emplea una reacción química que hace que se limpie todo ese material inflamable; es una técnica bastante novedosa, pero también muy eficaz y cómoda. Sin embargo, el deshollinado clásico, el que todos conocemos, es el llamado mecánico. Este se lleva a fin con un cepillo deshollinador y un mango adaptado a la altura que se necesite para limpiar el interior de la chimenea. A la hora de elegir el deshollinador, es importante que lo elijas con un diámetro apto para los tubos de tu chimenea .