Ambientadores de Uso Doméstico 

Resulta fundamental que en nuestra casa seamos capaces de sentirnos a gusto y bien; y para ello resulta esencial que logremos un olor agradable en todas las habitaciones

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Sin embargo, convertir nuestro hogar en un espacio más acogedor para todos los sentidos no siempre es fácil y dar con el ambientador que cumpla con nuestras exigencias lleva su tiempo, pues esto depende de muchos factores muy diferentes: la duración del olor en el ambiente, la intensidad del olor (que si es muy poca no se percibe y si es demasiada puede molestar e, incluso, provocar mareos o dolores de cabeza), que enmascare el resto de olores dando lugar a una mezcla poco higiénica, etcétera. La ventaja del avance que ha habido en el mundo de los ambientadores en los últimos años es que ahora son elementos sumamente estéticos, capaces de combinar con nuestra decoración de manera práctica, bonita y acorde a nuestros gustos y personalidad.

Existen muchas formas de dar a nuestro hogar un olor característico; sin embargo, elegir el mismo aroma para toda la casa no es siempre lo más acertado. La clave para la perfecta aromatización de una casa tampoco está en usar ambientadores con fragancias que resulten demasiado fuertes que hagan que los olores se mezclen. Lo que sí resulta más acertado, en cambio, es decantarse por fragancias suaves y diferentes en cada espacio, adecuadas a la habitación en sí. Por ejemplo, en el caso del dormitorio lo que necesitamos es un olor que nos haga estar más tranquilos y nos ayude a dormir mejor; para este tipo de casos el olor de la lavanda es muy útil. En cambio, el salón debe ser un sitio cálido, por lo que los olores frutales van bastante bien.

Existen muchos formatos de ambientadores para el hogar. Sin embargo, los difusores eléctricos son la mejor opción, ya que son funcionales y estéticos. Trabajan de manera autónoma y permiten regular la intensidad del olor que emiten al ambiente. Otra alternativa práctica y decorativa son las las varitas difusoras, también llamadas mikados: pequeños tarros de cristal en los que se guarda la esencia aromatizante. En ellos se introducen varias varitas finas de madera que difunden el aroma al ambiente.