Mascarillas Desechables Para Trabajos Con Mucho Polvo 

Cuando soldamos o trabajamos con productos químicos u otras sustancias que emanan vapores, es muy importante que protejamos nuestras vías respiratorias de posibles humos tóxicos que afecten a nuestra salud. Para ello, existen las mascarillas de protección, que tienen como objetivo proteger al operario de la inhalación de gases tóxicos. Para su correcto funcionamiento, la mascarilla debe quedar perfectamente fijada a la cara del usuario y, ante todo, no caerse en ningún momento a pesar de los movimientos.

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Filtros

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En el caso de las mascarillas con filtro, el aire pasa a la mascarilla y ahí el filtro se encarga de retener las impurezas y otras sustancias perjudiciales. El aire depurado llega hasta la boca y la nariz del usuario.

Las mascarillas se organizan atendiendo al nivel de protección que estas ofrecen. Existen tres:

  1. FFP1: para trabajos con polvos que no son tóxicos, como la madera, los aceites o el cemento.

  2. FFP2: polvos no tóxicos, polvos con base acuosa y partículas de humo. Esta mascarilla es la necesaria para los trabajos de soldadura, con silicona y con metales como el acero o el plomo.

  3. FFP3: polvos y partículas tóxicas, como los del cadmio, el arsénico, el cromo o el níquel.

En el caso de los filtros, también se distinguen tres tipos. Son los siguientes:

  1. Tipo A2: de color marrón. Para vapores y gases orgánicos cuyo punto de ebullición es mayor de 65º C.

  2. Tipo B2: de color gris. Para vapores y gases no orgánicos.

  3. Tipo P3: de color blanco. Para partículas sólidas y líquidas.


El uso de mascarilla es obligatorio para todas las labores de soldadura, ya sean con arco eléctrico o con oxiacetilénica. También para los operarios del oxicorte, si este se realiza en sitios cerrados, de pequeñas dimensiones o sin la suficiente ventilación como para que los vapores escapen y no penetren en el cuerpo humano.