Sistemas de Protección Auditiva 

Tanto para las actividades domésticas como para el trabajo, es necesario conocer qué sonidos son perjudiciales para el oído humano pudiendo llegar a causar pérdidas irremediables de audición si no se emplean las respectivas barreras. Cada persona posee un umbral de percepción del sonido diferente; sin embargo, la Comisión de la Unión Europea ha determinado que todos aquellos ambientes en los que se superen los 80 decibelios son potencialmente de riesgo y, por tanto, el uso de métodos de protección auditiva es indispensable (y obligatorio en los trabajos) para prevenir riesgos en el canal auditivo.


Leer más...

Precio
Filtros

Más sobre Protección auditiva

Existen varios tipos de elementos de protección auditiva. Los más destacados son los siguientes:

  1. Tapones desechables: suelen estar fabricados con espuma de poliuretano. Estos se colocan en la oreja con una leve presión con los dedos para que bloqueen el oído. Al estar hechos de espuma, estos se expanden y así se adaptan al canal auditivo mejorando la protección. Que sean desechables supone una despreocupación y una garantía de higiene en cada puesta.

  2. Tapones reutilizables: mantienen el mismo procedimiento que los desechables, pero esta vez están fabricados de polietileno. Gracias a su diseño, se adaptan mejor al oído. El principal inconveniente es sulimpieza antes y después de cada puesta. A veces, pueden estar sujetos por un cordón o cinta que impide que se caigan y se pierdan y favorece una retirada rápida e higiénica de los mismos.

  3. Auriculares pasivos: empleados, sobre todo, en entornos extremadamente ruidosos (manejo de martillo neumático, sierra eléctrica u otras herramientas motorizadas). Son capaces de atenuar los sonidos estridentes y hasta otros de menores frecuencias, de tal manera que el sonido que perciben los oídos nunca sobrepase los 80 decibelios.

Auriculares activos: comparten el ámbito de uso con los anteriores, pero se caracterizan por su mecanismo electrónico que hace que sean capaces de filtrar los ruidos ensordecedores y nocivos para los oídos y, en cambio, si dejar pasar los de menor frecuencia, como la voz humana.