Gato Hidráulico Para Vehículos 

El gato hidráulico es una herramienta que sirva para elevar cargas pesadas gracias a un sistema de accionamiento asistido mediante un motor compresor de aire. Su funcionamiento no es más que la aplicación del Principio de Pascal, que dice que la presión en un contenedor cerrado será siempre la misma en cualquiera de los puntos de este.


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Recibe el nombre de hidráulico porque emplea un líquido, que generalmente suele ser un aceite, que ayuda a hacer presión sobre un cilindro que, a su vez, empujará a otro para lograr la elevación del brazo y la respectiva carga. Para ejercer la presión necesaria se insufla aire al aceite (u otro líquido con el que funcione) para desplazarlo y que el cilindro de menor tamaño empuje al de mayor; digamos que la manera de funcionar de un gato hidráulico es similar a la de una jeringa. Se recurre a gatos hidráulicos para levantar pesos de varios cientos de kilos, como un vehículo, por ejemplo, ya que la presión del aceite hace que el brazo del gato se eleve y con él la carga, dejando espacio suficiente para maniobrar debajo del cuerpo. Esto es lo que hacemos cuando levantamos nuestro coche para cambiar un neumático. Además, los gatos hidráulicos tienen un seguro que impide que el brazo caiga de golpe, pudiendo poner en riesgo nuestra seguridad, por lo que es realmente fiable.


Existen dos tipos de gatos hidráulicos y en MÁS FERRETERÍA contamos con ambos para que eliges el que más se ajuste a tus necesidades:

  1. De botella: suelen ser más comunes para los todoterrenos gracias a que soportan una mayor carga y pueden elevarla más alto.

De carretilla: son los más habituales. Destacan por su resistencia y facilidad de uso. Son ideales para cambiar de manera cómoda las ruedas de nuestro turismo.