Grapadora Eléctrica, Manual O Neumática y Grapas Profesionales 

Las grapadoras son sistemas de fijación verdaderamente útiles en bricolaje para unir unos materiales con otros de otros tipos, como tela, madera, cables, sistemas de aislamiento, telas, etcétera. Esto se debe a que es una herramienta de gran sencillez en cuanto al manejo y proporciona resultados muy eficaces y bastante permanentes. Funcionan con grapas y pueden ser manuales, eléctricas o de aire comprimido.

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La grapadora se compone, fundamentalmente, de cuatro partes: la base (con dos fisuras encargadas de doblar los extremos de la grapa), el cargador (encargado de almacenar y expulsar las grapas), el empujador (pieza impulsada por un muelle que empuja las grapas) y la cubierta (en ella está la guillotina que clava las grapas).

La selección de una grapadora u otra dependerá de los materiales que queramos unir, puesto que cada tipo de grapadora tiene basado su funcionamiento en un método determinado. De esta manera, no es igual poner una grapa en un taco de 20 hojas que de 200, al igual que no lo es clavar una en una tela o en una madera. El espesor, la dureza y la resistencia del material que vamos a grapar marcará el tipo de grapadora que necesitamos.

Existen tres diferentes: manuales, eléctricas y neumáticas.

Grapadoras manuales: Estas son las más ligeras del mercado y las más habituales en el uso. Sirven para unir casi cualquier tipo de materiales.

Grapadoras eléctricas: Son las más rápidas del mercado; además, ejercen una mayor fuerza que las manuales y requieren un menor trabajo por parte del operario. También son aptas para fijar cualquier material con cualquier otro.

Grapadoras neumáticas o de aire comprimido: Están indicadas, sobre todo, para trabajar materiales muy duros y resistentes, como el metal, la madera o el yeso. Es la más práctica para cualquier persona que sea aficionada a las tareas de bricolaje.